El certamen de novela corta ya ha sido convocado en su octava edición y abierto a escritores de todas las nacionalidades. Septem Ediciones en su propósito de contribuir al auge de la producción de novela corta en castellano, convoca su VIII Premio anual "Letras" de novela corta inédita escrita en castellano.
lunes 20 de julio de 2009
miércoles 15 de julio de 2009
Coolbook edita cinco novelas asturianas

Coolbook, una editorial que vio la luz hace tres años de mano del ya existente grupo editor asturiano Septem, ha editado cinco novelas de autores asturianos y ambientadas en Asturias ven la luz en formato bolsillo con el objeto de acercar la literatura hecha en Asturias a un mayor número de lectores.
Con un precio unitario de 10 euros, acaban de ver la luz Diario de un médico residente de José María Izquierdo; No miréis al mar de Xuan Xosé Sánchez Vicente; Círculos de tiza de Javier García Cellino; Nómadas y El día que me quieras de Armando Murias Ibias.
Con esta denominación han salido ya al mercado dos publicaciones, Parte de posguerra y Un tren a Cuba , de Luis Arias, y El ojo fatigado de la luna , de Antonio García Aparicio. Todas ellas con el mismo objetivo: acercar la literatura a más lectores gracias a las ediciones cuidadas y atractivas.
Con un precio unitario de 10 euros, acaban de ver la luz Diario de un médico residente de José María Izquierdo; No miréis al mar de Xuan Xosé Sánchez Vicente; Círculos de tiza de Javier García Cellino; Nómadas y El día que me quieras de Armando Murias Ibias.
Con esta denominación han salido ya al mercado dos publicaciones, Parte de posguerra y Un tren a Cuba , de Luis Arias, y El ojo fatigado de la luna , de Antonio García Aparicio. Todas ellas con el mismo objetivo: acercar la literatura a más lectores gracias a las ediciones cuidadas y atractivas.
RESEÑAS
“No miréis al mar" de Xuan Xosé Sánchez Vicente (CoolBook, 2009)
“No miréis al mar” utiliza como protagonista a un personaje llamado José Alfredo que se mete en un negocio relacionado con la informática en su ciudad natal, Xixón. El crecimiento de la empresa le lleva a trasladarse a Madrid donde correrá una compleja experiencia económica, política y personal. Se incluye dentro del hilo argumental otros elementos como las pasiones personales, el poder y la corrupción política.
En la novela se traza un complejo tapiz de pasiones personales, poder, corrupción urbanística y política, donde no falta un peculiar análisis de la vida contemporánea asturiana y de las singularidades que la caracterizan.
Con una prosa magnífica y atrevida, donde destacan la ironía, el humor y el ingenio, el autor logra hacer de esta novela un reto sin par para el lector inteligente.
“Círculos de tiza" de Javier García Cellino (CoolBook, 2009)
“Círculos de tiza" cuenta la historia de un niño andaluz, Julio Colinas, hijo de un minero que se marcha a vivir a la cuenca del Nalón cuando aquel tiene siete años. Tras crear un círculo de amistades durante la infancia, Colinas se reencontrará, ya en su madurez, con aquellas amistades de antaño, tras el asesinato de un hombre que aparece descuartizado en un basurero y que él, como jefe de la Policía, deberá investigar.
Un cadáver descuartizado en un basurero es la excusa para que nuestro protagonista pasee por las calles del Nalón saludando a viejos conocidos, recordando sus días de niñez cuando emigró con sus padres desde Andalucía o charlando con quienes formaron parte de sus amistades de la infancia y que, ahora, son hombres y mujeres de bien incardinados en el árbol político y económico local.
“El día que me quieras” de Armando Murias (CoolBook, 2009)
“El día que me quieras”, ambientada en la España de finales de los noventa, narra la historia de Ricardo, un antiguo “progre” ascendido en la escala social a ritmo de mangoneos y corrupción.
El protagonista de la novela ha pasado de ser una persona muy responsable, un activista que se había licenciado en Derecho por la Universidad de Oviedo para defender las causas de los trabajadores como abogado laboralista, a la opción que le lleva a la orilla contraria para convertirse en un oportunista, un estafador, un hombre al servicio de los chanchullos de la construcción…
Contada con pasos audaces –como el tango que le da título–, “El día que me quieras” es una metáfora sobre el desconcierto y la incertidumbre del hombre en los últimos años del siglo XX.
“Nómadas” de Armando Murias (CoolBook, 2009)
“Nómadas” se ambienta en la España de la transición, concretamente en 1976. A través de sus páginas el autor describe la tensa relación entre un universitario y agitador trotskista (Ricardo) y un inmigrante caboverdiano recién llegado de la antigua colonia portuguesa (João Afonso) que coinciden como mineros en la misma rampla de una mina del Valle de Laciana.
Ricardo busca en la mina, durante las vacaciones universitarias, la conciencia de clase lejos de las aulas, y el africano anhela la amistad, esa medalla de oro que necesitan los que corren por las innumerables pistas de la adaptación social. Después de los primeros recelos de raza y cultura, João Afonso será quien le muestre a Ricardo que la revolución no siempre se estudia en los libros ni surge en los cafés que frecuenta Ricardo durante el invierno en Oviedo.
“Diario de un médico residente” de José María Izquierdo Rojo (CoolBook, 2009)
En “Diario de un médico residente” es el propio autor quien habla de sus años como médico residente asturiano en un hospital de Madrid a finales de los sesenta.
La figura central es el doctor Bedoya, persona extremadamente autoritaria y temida por todos sus colaboradores. Despierta un sentimiento ambivalente entre los que le rodean: por un lado, tiemblan ante sus descargas de ira y, por otra, le admiran por su excelente formación profesional, a la vez que saben de su influencia en la consecución de un puesto de trabajo.
Para vencer algún período de escasez el protagonista llevará a cabo una sustitución en el Servicio de Urgencias, durante las Navidades, que le pone en contacto con los barrios periféricos de Madrid -aunque se queje de que le han robado el abrigo en el ambulatorio y tenga que padecer los rigores del diciembre madrileño-. Sufre el desahucio del piso donde vive, propiedad de un familiar avaro con interés de alquilárselo a otras personas con más posibles…
En resumen, Izquierdo Rojo saca provecho de su vasta experiencia personal para ofrecernos una novela, testimonio de una época, cuyo realismo se suaviza con una buena dosis de humor.
“No miréis al mar" de Xuan Xosé Sánchez Vicente (CoolBook, 2009)
“No miréis al mar” utiliza como protagonista a un personaje llamado José Alfredo que se mete en un negocio relacionado con la informática en su ciudad natal, Xixón. El crecimiento de la empresa le lleva a trasladarse a Madrid donde correrá una compleja experiencia económica, política y personal. Se incluye dentro del hilo argumental otros elementos como las pasiones personales, el poder y la corrupción política.
En la novela se traza un complejo tapiz de pasiones personales, poder, corrupción urbanística y política, donde no falta un peculiar análisis de la vida contemporánea asturiana y de las singularidades que la caracterizan.
Con una prosa magnífica y atrevida, donde destacan la ironía, el humor y el ingenio, el autor logra hacer de esta novela un reto sin par para el lector inteligente.
“Círculos de tiza" de Javier García Cellino (CoolBook, 2009)
“Círculos de tiza" cuenta la historia de un niño andaluz, Julio Colinas, hijo de un minero que se marcha a vivir a la cuenca del Nalón cuando aquel tiene siete años. Tras crear un círculo de amistades durante la infancia, Colinas se reencontrará, ya en su madurez, con aquellas amistades de antaño, tras el asesinato de un hombre que aparece descuartizado en un basurero y que él, como jefe de la Policía, deberá investigar.
Un cadáver descuartizado en un basurero es la excusa para que nuestro protagonista pasee por las calles del Nalón saludando a viejos conocidos, recordando sus días de niñez cuando emigró con sus padres desde Andalucía o charlando con quienes formaron parte de sus amistades de la infancia y que, ahora, son hombres y mujeres de bien incardinados en el árbol político y económico local.
“El día que me quieras” de Armando Murias (CoolBook, 2009)
“El día que me quieras”, ambientada en la España de finales de los noventa, narra la historia de Ricardo, un antiguo “progre” ascendido en la escala social a ritmo de mangoneos y corrupción.
El protagonista de la novela ha pasado de ser una persona muy responsable, un activista que se había licenciado en Derecho por la Universidad de Oviedo para defender las causas de los trabajadores como abogado laboralista, a la opción que le lleva a la orilla contraria para convertirse en un oportunista, un estafador, un hombre al servicio de los chanchullos de la construcción…
Contada con pasos audaces –como el tango que le da título–, “El día que me quieras” es una metáfora sobre el desconcierto y la incertidumbre del hombre en los últimos años del siglo XX.
“Nómadas” de Armando Murias (CoolBook, 2009)
“Nómadas” se ambienta en la España de la transición, concretamente en 1976. A través de sus páginas el autor describe la tensa relación entre un universitario y agitador trotskista (Ricardo) y un inmigrante caboverdiano recién llegado de la antigua colonia portuguesa (João Afonso) que coinciden como mineros en la misma rampla de una mina del Valle de Laciana.
Ricardo busca en la mina, durante las vacaciones universitarias, la conciencia de clase lejos de las aulas, y el africano anhela la amistad, esa medalla de oro que necesitan los que corren por las innumerables pistas de la adaptación social. Después de los primeros recelos de raza y cultura, João Afonso será quien le muestre a Ricardo que la revolución no siempre se estudia en los libros ni surge en los cafés que frecuenta Ricardo durante el invierno en Oviedo.
“Diario de un médico residente” de José María Izquierdo Rojo (CoolBook, 2009)
En “Diario de un médico residente” es el propio autor quien habla de sus años como médico residente asturiano en un hospital de Madrid a finales de los sesenta.
La figura central es el doctor Bedoya, persona extremadamente autoritaria y temida por todos sus colaboradores. Despierta un sentimiento ambivalente entre los que le rodean: por un lado, tiemblan ante sus descargas de ira y, por otra, le admiran por su excelente formación profesional, a la vez que saben de su influencia en la consecución de un puesto de trabajo.
Para vencer algún período de escasez el protagonista llevará a cabo una sustitución en el Servicio de Urgencias, durante las Navidades, que le pone en contacto con los barrios periféricos de Madrid -aunque se queje de que le han robado el abrigo en el ambulatorio y tenga que padecer los rigores del diciembre madrileño-. Sufre el desahucio del piso donde vive, propiedad de un familiar avaro con interés de alquilárselo a otras personas con más posibles…
En resumen, Izquierdo Rojo saca provecho de su vasta experiencia personal para ofrecernos una novela, testimonio de una época, cuyo realismo se suaviza con una buena dosis de humor.
lunes 13 de julio de 2009
Entrevista a Armando Murias en La Nueva España
El profesor de Literatura en el IES Alfonso II el ovetense Armando Murias Ibias ganó el IV Certamen Taurino Internacional de Narrativa Corta de Santander, que organiza la asociación cultural Peña Félix Rodríguez, con el relato «Las vaquillas». Este es el tercer premio que recibe uno de sus relatos cortos, y ha ganado además el de «Letras» de Oviedo, con una novela corta.
-¿Por qué «La vaquilla»?
Como no me gustan los toros, en mi vida sólo fui a una corrida, decidí contar la historia de unas vaquillas que se escapan del camión que las traslada e inician un recorrido a su aire, en lugar del previsto por las calles del pueblo para finalizar en el tradicional encierro.
-Lo que se podía esperar de un antitaurino...
Es un alegato a la libertad, alejado de la épica taurina tradicional, en el que las vaquillas descubren un mundo nuevo que no sospechaban que existía.
-¿Su relato tiene similitud con la película de Berlanga «La vaquilla»?
En cierta manera sí, por la búsqueda de la libertad y porque al final interviene la Guardia Civil para cazarlas, y esto le da sin duda un tono absolutamente berlanguesco.
-¿Qué futuro le augura a la fiesta nacional, tan denostada últimamente en algunas ciudades, como Barcelona?
Tengo claro que el espectáculo morirá de muerte natural porque está completamente obsoleto. Lo que era el toro y el torero muerto de hambre ya murió hace tiempo, ahora sólo queda el folclore, como Cayetano Rivera, que es torero y modelo. Los toreros como Manolete son ya sólo historia. Tal vez sólo queda José Tomás, pero porque es un divo.
-¿Qué destino le daría a la plaza de toros de Oviedo?
Que cuando tiren el Hospital aprovechen y se la lleven también por delante. Es cierto que hay plazas de toros que son como catedrales, pero la de aquí no vale para nada. Es de las más feas de España.
domingo 5 de julio de 2009
Entrevista a Rafael González Crespo en LNE

Lo conocí hace varios años; nos encontrábamos con cierta frecuencia, siempre en reuniones institucionales, y de esas breves charlas pude extraer su discreción y su buen humor. Poca cosa al compararla con la contundente personalidad que descubrí una vez sentados frente a frente. Lejos del cortés soldado de salón, encontré a un hombre profundo, muy culto, reflexivo y apasionado, con las ideas y muy claras y esa natural transparencia que emana de la honradez. Por mi pensamiento pasaron los últimos versos del poema de Calderón de la Barca «... que en buena o mala fortuna/ la milicia no es más que una/ religión de hombres honrados». Estábamos en otra dimensión social, otra gente, otra historia.
Rafael González Crespo nació en Santander (1947), segundo varón de cuatro hermanos; el mayor también es coronel de Infantería. «Hay quien asocia mi cuna con Limpias, porque al ser el pueblo de mi esposa, Luchi Ayestarán, tenemos allí una casa desde hace treinta y siete años». Tras iniciar el Bachillerato en el colegio de los Salesianos de Santander, su padre, Antolín González, fue destinado al Regimiento «Simancas», de Gijón; por tanto, Rafael hubo de continuar sus estudios en el Instituto Jovellanos, para terminarlos de nuevo en los Salesianos.
-Parece una premonición... condenado a vivir en Asturias...
-No, Asturias nunca ha sido una penalidad, sino un destino muy agradable. Por mi condición de animista, pienso que las ciudades tienen alma, y Gijón ostenta la suya con toda claridad. Es una urbe que responde al patrón de los liberales franceses, «laissez faire, laissez passer», dejad hacer, dejad pasar. En Gijón a nadie le preocupa cómo vive el vecino de al lado. Y me gustan las ciudades pequeñas. Hace poco me preguntó un oficial inglés por qué no había aquí una tumba al soldado desconocido. «Porque todos nos conocemos», le respondí.
-¿Cómo recuerda aquella época de sus quince años gijoneses?
-Me impresionaban los bigotes del jefe de mi padre, Antón Sáenz de Santa María. Pese a no ser alto, para un chaval su figura era impresionante. Después de terminar el Bachillerato en los Salesianos, me fui a Madrid, al Colegio de Huérfanos del Ejército, para preparar mi ingreso en la Academia Militar de Zaragoza. Una vez admitido, a los dos años me trasladé a Toledo, a la Academia de Infantería. Luego vinieron los destinos: Vitoria, Burgos, Navarra, en el Valle del Baztán, Santander, Madrid, Santander, Burgos de nuevo, Oviedo y Gijón.
-¿Su mejor etapa?
-La de capitán de Infantería. Eso hay que vivirlo para entenderlo. Recuerdo que Camilo José Cela publicó un artículo en «La Vanguardia» sobre este tema y puede que haya sido lo más hermoso que escribió en su vida; consta, enmarcado, en las paredes de muchos despachos. Mandar a un puñado de hombres que te reconocen como su jefe, que sabes que te siguen porque te quieren y no por el mero nombramiento... es algo que llega al alma. La infantería española es la mejor del mundo y no porque lo diga yo; está reconocido mundialmente. Cuando hay que pringar, se comporta como nadie. Todo va en el paquete: los mandos, la logística, la organización, los medios... pero el material humano es lo principal. Si no hay buenos soldados...
-¿No hay diferencias territoriales? ¿Es igual un soldado navarro que un andaluz?
-La actitud general es excelente, la prueba es que los países en conflicto, adscritos a la ONU o la OTAN, siempre piden la ayuda de soldados españoles. Hoy, en el Líbano, está el Regimiento «Príncipe», pero nadie lo llama así, sino que siempre se refieren a «los asturianos». ¿Quién viene a relevarnos? Los asturianos. Pese a que el Regimiento "Príncipe" tiene un pasado glorioso, 425 años de servicio que bien merecerían un reconocimiento, como la medalla de plata de Asturias, el premio "Príncipe de Asturias" de la Concordia... La primera compañía de este regimiento que salió al extranjero fue la compañía «Asturias». Pienso que tanto amor por esta tierra bien merecería un gesto.
-¿Está de acuerdo con la profesionalización del Ejército?
-Es algo natural, consecuencia de la evolución de la sociedad, como un reflejo de los tiempos. Ir de las levas a la profesionalización era un camino inevitable. Hoy se precisa de gente muy cualificada porque los medios y los materiales son muy sofisticados. El Regimiento «Príncipe», por ejemplo, es duro porque trabaja muy duro, sus entrenamientos son exhaustivos, y no vale cualquiera. Y no iríamos a misiones internacionales si no fuera por su alto grado de preparación.
-¿Qué supone ser delegado de Defensa de Asturias?
-Llegué en 2000, recién creado el despacho, al que casi todos llamaban Gobierno Militar. Lo primero que hice fue quitar los leones de la entrada, para que nadie tuviera miedo. Abrimos las puertas, quise que se supiera que éramos una herramienta más de la Administración del Estado. Me correspondió una época complicada al coincidir con el fin de la mili y encontrarnos con pocos voluntarios.
-¿Se superó esa crisis?
-Con creces. En la actualidad todas las unidades están al completo y dando una imagen excelente; los soldados son los propios divulgadores. Además, al terminar su primer contrato, pueden quedar en el Ejército o, si lo dejan, disponen de muchas salidas. Yo aconsejaría a los que vienen que no piensen en el presente, sino en el futuro, que aprovechen las facilidades. Incluso hay un convenio entre el Ministerio de Defensa y las asociaciones empresariales -por cierto, el primero se firmó en Asturias, con la FADE- dando magníficos resultados. Esta gente que deja el Ejército es muy apreciada porque ha adquirido hábitos de disciplina, rigor y esfuerzo.
-Y una vez organizado el personal...
-La Delegación de Defensa también se ocupa de gestionar el patrimonio, que en Asturias es muy importante al disponer de muchos edificios, muchas instalaciones... ahí está la Fábrica de Armas. Sólo el Regimiento «Príncipe» habita una superficie de 10 millones de metros cuadrados. También ostentamos la representación institucional del Ministerio de Defensa... No hay tiempo para que se aburra nadie. Y controlamos la cría caballar, que ha disminuido, pero se lleva un registro de los caballos de raza, con su DNI, el nombre de su dueño, su historia. Esa inspección siempre la llevó el Ministerio de Defensa.
-Y llegó el año 2006...
-Sí, pasé a la reserva y pude dedicarme a esas cosas que todo el mundo dice que no hace por falta de tiempo, una falsedad para encubrir la pereza; así que no tuve otro remedio. Escribí un libro, «El lado cálido de la guerra fría», editado por Septem, que se vende bien, pero sobre todo en él he dicho lo que tenía que decir. Que estamos equivocados en muchas cosas, que debemos dejar de lado el maniqueísmo; no siempre somos los buenos. El mundo eslavo no nos es tan ajeno, incluso nos parecemos mucho a los rusos. No hay nada más cálido que un amigo ruso cuando te acoge en la cocina de su casa, el lugar más íntimo para ellos. El término «guerra fría» lo inventó un senador norteamericano, Bernard Baruch, refiriéndose al carácter de guerra incruenta, no al frío de Siberia. Tanto miedo unos a otros, tanto cine al respecto... Ellos no tiene películas en las que los malos seamos nosotros.
-¿Ha entrado usted en alguna cocina rusa?
-Sí, es el lugar de honor. Cuando la has pisado, ya formas parte de la familia. Estudié mucho la cultura eslava y durante tres años formé parte de una ONG de ayuda a los orfanatos rusos, tan precarios. Tuve que viajar con frecuencia a Rusia para colaborar en la organización de su infraestructura, en su administración, pero todo acabó complicándose; el problema surge cuando quieres hacer más de lo que se puede. Aparte, mi actividad profesional me impidió seguir.
-Y se había retirado tan feliz a su Santander...
-No, en este lapso de tres años siempre estuve a medio camino entre Santander y Asturias. Mis dos hijos, chico y chica, se han casado con asturianos; mi yerno, también militar, está en el Líbano y mi nuera trabaja en la empresa Vesuvius. De pronto me ofrecieron venir a Gijón como director de la residencia militar Coronel Gallegos y acepté encantado. Es un centro en el que viven oficiales y suboficiales del Regimiento «Príncipe», y algunos familiares. Está en El Coto, frente al antiguo cuartel del Simancas, y su finalidad es prestar alojamiento, y también apoyo logístico, a las familias de los oficiales.
-¿Le gusta ese trabajo?
-Es otra forma de servir, de ser útil; eso es gratificante. Y me encanta Gijón. Mi contrato es de dos años, prorrogables, y llevo seis meses, pero la edad avanza...
-¿Le queda tiempo para el ocio?
-Sí, lo empleo en mi familia. En escribir y leer. En cuanto al deporte, en Gijón me había iniciado en el balonmano, alineado de portero, luego jugué al tenis; el golf no logró engancharme, y ahora hago senderismo, que con un buen bocadillo de chorizo es el acabose. Mi destino mejor y más feliz ha sido Asturias. Siempre he pensado que Cantabria y Asturias deberían haber ido de la mano, tienen muchas analogías, comparten un mismo estilo de vida, hay un espacio geográfico con idénticos problemas... Habrían conseguido más fuerza social y política.
Fuente: La Nueva España
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Entrevista,
Rafael González Crespo
jueves 2 de julio de 2009
Convocado el II premio literario Ciudad Noega
La directora de la Cátedra Jovellanos de Extensión Universitaria de Gijón, Beatriz Junquera, junto con el concejal de Cultura del Ayuntamiento de Gijón, Justo Vilabrille, y la directora de Septem Ediciones, Marta Magadán, presentaron en el Antiguo Instituto el II Premio Literario 'Ciudad de Noega'.
Un premio que, desde el punto de vista municipal, según el concejal gijonés de Cultura, Justo Vilabrille, es importante por lo que supone de actividad cultural para la ciudad de Gijón.
La entrega del premio coincidirá con la presentación de la novela que ganó el galardón en la edición anterior, en este caso 'Letras Canallas', obra de José Carlos Díez.
Beatriz Junquera adelantó las bases del premio. Entre los requisitos figura el de presentar las novelas cortas (escritas en lengua castellana, originales e inéditas) con un mínimo de 80 páginas y un máximo de 120 páginas que se podrán enviar por vía telemática siguiendo las indicaciones que se muestran en la página web de la Universidad de Oviedo.
La recepción de originales se cerrará el día 15 de septiembre de 2009. El fallo del jurado se hará público antes del próximo día 15 de octubre de 2009.
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Premio Ciudad de Noega
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